valizas.
Invitada a revelar el misterio del viento, descubrí que la simpleza no es un cliché; y que cuando se respira el aire sin pensar, las pupilas pueden registrar más allá de lo que están viendo. Descubrí en el pedregullo una forma de andar sin casi apoyar los pies; y sin buscar aprendí que los humanos podemos ser más humanos cuando de nosotros mismos depende. Observando el olor, el color y la distancia, entendí que no todo es celeridad, brío y mercadeo.No revelé el misterio del viento, pero me voy con el animismo de pensar que exprimí hasta la última gota de un lugar excéntrico, descontracturado, simple y lleno de encantamiento, donde términos como bizarro, siniestro y adverso se abstraen ante su lenguaje popular que no es más que palabras a la hora de respirar y sentir que es un nuevo día.

