Homenaje al árbol
No sabía bien cómo, pero el sol se reflejaba en tus arrugas, y ahora sólo necesitabas de mí para registrarlo todo. De niña te veía y sólo pensaba en arrancar tus pinchos y así poder treparte, y alcanzar la nube que dormía en tus flores. Siempre reposando al costado de mi casa, te miraba y mientras tus caminos me parecían inalcanzables, soñaba algún día llegar a robarte una flor color magenta que tanto adoraba.
Ahora te observo mientras tus cimientos encuentran su albor. Seguís siendo tan interesante y compasivo como lo fuiste siempre. Tus sinuosidades y texturas me invitan a detenerme frente a la magnificencia que ha dado en perpetrar la madre naturaleza.
¿Será que pretendés decirme algo?

