29/06/2007

Música que se esconde en algún lugar...

Con su inimitable sosiego y su desterrado estado de clarividencia, Lisandro Aristimuño delimitó su territorio, instigando a su público, captando la atención de cada una de las miradas, que no dudaron en responder ante tanta energía auténtica y tangible, a la hora de dar oídos a su música que ayer se escondió en la Sala Zitarroza.
Con una multitudinaria y a la vez sorprendente banda de sonido, y no abstente de su ya característica guitarra, Lisandro incurrió en una polisemia de sonidos difíciles de inscribir, desfilando por una gama de sensaciones algo inusuales que en muchos momentos lograron sintetizarse en su simple y apacible voz descontracturada.

Vislumbrando cada uno de nuestros gestos, traduciendo la armonía en canciones y especulando con diferentes estilos, la banda de sonido, multifacético ya desde sus premisas, instigó y recorrió el escenario, luciéndose y demostrando un verdadero trabajo de equipo. Comenzando por Rocío Aristimuño, una mujer de apariencia afrobrasilera en su aspecto, quien comenzara el show motivada en sus movimientos de zapateo, fue la encargada de gran parte de la percusión, mediante un cajón peruano acompañado de un prontuario para nada específico de instrumentos; vagando por momentos con su encendida y espectacular voz sobre algunos temas. Allá, del otro lado de las tablas, Carli Arístide, una conjunción entre guitarra eléctrica y charango, quien cruzando miradas entendidas con Lisandro, logró desmitificar la química alternada de los músicos, cuyas improntas logran nada más y nada menos que música. Al fondo, briosamente, Martín Casado, con un perfil descontracturado de rastaman, intimidando e incitando con su batería despreocupada, se encargó de canalizar la energía tan perceptible del show, desfilando también por un compendio instrumental increíble. Y por último, quien sin duda alguna aportó la epifánica cuota de serenidad, Leila Cherro, con su cello, una de las protagonistas, para mí, de este gran show, que logró contribuir firmemente a la esencia de lo que es la música en vivo.

Me quedo con una imagen, ya llegando al final, cuando atendiendo al clásico ritual de amagar a terminar el show, apareció nuevamente Lisandro, esta vez, acompañado solamente por Leila en el cello, dejándonos una hermosa versión casi a capella de su tema “azules turquesas” llena de poesía… uno de esos momentos para no olvidar.

En fin, qué más decir de un show cargado de afición y estímulo como nos tiene acostumbrados Lisandro, venciendo su a veces indisimulable timidez, logrando plasmar carácter en su mal baile (en mi opinión), estableciendo una conexión casi inexplicable con el público, pero sobre todo, transmitiendo una imagen de humildad traducida en música.

25/06/2007

No por casualidad

"so don´t forget to keep that smile on your face..."

Viernes a la noche. Las tres, en una mesa al lado de la ventana. Ellas dos tomaban cerveza, yo no pedí nada. La conversa adoptaba un tema reiterado: Germán. La tristeza y la añoranza comenzaban a apoderarse de nuestras palabras, aunque no era el plan para esa noche. El rememorarlo venía siendo parte de nuestra rutina desde el jueves en que dejó de existir. Es juntarnos y comenzar a hablar de él, pues nos es inevitable nombrarlo.
En mi cabeza, muchas ideas, pero sobre todo, un sentir agraciado de expresar sentimientos, sin esperar a que tengan que pasar cosas trágicas como esta.
No por casualidad, cayó el Barza, con su inigualable sonrisa, y con su anarquismo algo ingenuo; quien logró captar cada uno de nuestros gestos. Hacía largo tiempo que no lo veía. Llegó, y nos dio un abrazo desenfrenado a cada una, y nos trajo un chocolate de regalo. El rumbo de la conversación tomó un ritmo simplemente inesperado, y hasta filosófico podría decir, consiguiendo, aunque en cuotas, esbozar varias sonrisas en nuestros rostros.
Una noche larga, que podía haber sido muy triste, si no hubiese sido que una persona como él apareció. Un gran amigo. De esos que te complementan con la mirada, y de esos cuya frescura se irradia con sólo escuchar sus palabras.
Se lo agradecí cientos de veces el haber aparecido.
No fue por casualidad. Algo le indicó que tenía que estar ahí.

20/06/2007

Cuando llueve me dan ganas de sacar fotos

La lluvia me provoca extrañar. Extraño esos días puntadiablenses donde todo es diferente. En donde un simple despertar forma parte de un ritual inexplicable; en donde el solo hecho de observar todo ese prontuario causa una perspectiva tan diferente; y en donde saber lo que estoy pisando no es un simple detalle.
Entonces, recordé esta foto. Esa tarde hacía calor, pero la lluvia era casi un hecho. Mientras una nenita estaba en la playa jugando a darse vuelta y espiarnos a Caro y a mí; nosotras intentabamos tomarle una foto. Definitivamente su rostro era encantador, aunque no tuvimos la dicha de llegar a fotografiarlo. El viento alertaba sus ansias de volar, y juraba que su saquito era parte de sus alas. No casualmente en un determinado momento nos dio la espalda. No por antipatía, ni vergüenza, ni mucho menos. Simplemente para regalarnos esta imagen.
Me quedo con esta foto fascinante, que trae consigo una batería de recuerdos para mi imaginario.


Apuesto a que todos tenemos alguna de estas…

15/06/2007

Germán

"don´t forget to keep that smile on your face"

Ayer a la mañana, a sus 21 años Germán murió. El enterarme fue casi tan cruel como sentir mi inexistencia en vida. El medio por el cual el presagio llegó a mí fue frío y despiadado: el msn. Todavía no puede salir de mi cabeza la imagen de esa frase… falleció hoy a la mañana… Por unos minutos, sentí abstraerme ante tanta injusticia. Después, la angustia se empezó a apoderar de mi entidad.
Lloraba Lucía en el teléfono, cuando mis palabras contaban lo ocurrido. El estado de shock no me permitía soltar mis lágrimas, que de seguro, ahí estaban, pero algo no las dejaba salir.
Lo encontró muerto su mamá, en la cama, y parece haber sido un paro cardio respiratorio.Hacía cerca de medio año que no lo veía, y si bien creo no haberlo conocido tanto como otros (qué difícil hablar en pasado), intuyo que no voy a olvidar su sonrisa. Aunque ahora se me hace difícil recordar, porque es algo que me angustia, percibo que en poco tiempo las fichas van a ir cayendo, como una suerte de lluvia ácida, y que no quiero existir en el momento que eso ocurra.
Hoy de mañana, venía en el ómnibus, y ni siquiera Darwin Desboccatti me sacó una sonrisa. Mi estado de shock continúa, y sentí la necesidad de contárselo a mis palabras. No sé si realmente quiero que alguien me lea, pero la verdad es que no me siento muy racional hoy. Ayer a la noche no fui al velorio porque mi presión arterial no quiso dejarme. Supongo que algo sospechó, pero por las dudas no le quise preguntar.
Todo lo que quiero ahora es no olvidarlo. Pues me pasa con la gente que muere, más allá de su edad, su cercanía, y su prontuario, a medida que el tiempo pasa, me voy olvidando de detalles. Aunque por cierto que la esencia queda. Y realmente no creo que exista alguien en esta tierra que lo haya conocido, y que olvide su sonrisa.

11/06/2007

8 cosas sobre uno mismo

(persefonerowland, dueño del "blog y circo" me invitó a
participar de este juego, de las 8 cosas. La verdad es que
me sirvió de excusa para escribir sobre mí)

Enumero las reglas:
A. Cada jugador cuenta 8 cosas sobre uno mismo. / B. Tiene que escribir en su blog las reglas del juego. / C. Se debe seleccionar 8 personas y escribir sus nombres o blog; sin olvidar de dejar un comentario en dicho blog para que tome conocimiento de que ha sido invitado a participar del juego.

8 modos impersonales
1. A tus 5 años descubriste que la música colmaba tu pequeño espíritu, y pasabas tus horas intentando sacar melodías de canciones en un pianito de juguete de una sola escala que era de tu hermana. Tus padres decidieron entonces que asistas a la escuela de música, que vos parecías en ese entonces no entender demasiado.
2. Ya a tus 7 años odiabas las matemáticas, la geografía no te disgustaba, y soñabas con que comenzara la clase de plástica.
3. No sabés cuando, pero construiste dentro tuyo un designio de artista, que te ayuda a canalizar los diferentes momentos en que la vida no te sonríe demasiado, y que asimismo te ayuda a resolver día a día tu vocación de diseñadora gráfica.
4. Con 17 años despertaste en el IAVA, un liceo que te invitó a transitar una realidad distinta, donde conociste autores como José Pedro Barrán y Carlos Marx que te contaron una historia diferente; y donde al fin entendiste qué era un panóptico.
5. A tus 18 años leíste por primera vez la biografía de Jean Paul Sartre.
6. Te encantaría ser tan intelectual como Joaquín Sabina, Fito Páez o Jorge Drexler, tener la voz de Alanis Morissette, o transmitir la energía del reggae, aunque a veces te conformás con lo que una simple guitarra te puede ofrecer.
7. Siempre odiaste levantarte temprano, y los quehaceres de la casa definitivamente no son tu fuerte, por lo que tu padre se enoja y te dice que vivís en un hotel.
8. Aunque la vida a veces te demuestra lo contrario, creés que allá, a lo lejos, se vislumbra algo que tiene nombre, y que sólo bastaría con animarte a llegar para descubrir que estás de acuerdo con Fito Páez, y que no todo está perdido.


8 blogs
Irina - http://apretada.blogspot.com/

Amande - http://atuomatismo.blogspot.com/
Annie - http://a-reality-of-my-own.blogspot.com/
Lou - http://www.multicolouredvelvet.blogspot.com/

Espasmo - http://barlacteo.blogspot.com/
(Y ta, no quiero decirle a nadie más, me revelé contra el mundo y rompo las reglas.
Que le voy a hacer...soy así...perdón persefonerowland)

13 de junio - paso la invitación a otros blogs q me gustaron
Bichicome - http://bichicome.blogspot.com/

Marcapasos- http://marcapasosinfin.blogspot.com/

04/06/2007

Martín Buscaglia en Espacio Guambia

Por momentos templado y apacible, y por momentos “catamaranesco”, como así se autodefinió Martín Buscaglia, mientras sus pies despreocupados parecían sentir el brío del piso de Espacio Guambia. Delirante, incesante y “vagabundo” Martín incurrió en un espectro de sonidos inconmensurables, como salidos de un cuento de niños cuya magia y misterio sólo tienen que ver con imprecisiones tales como saber “de donde vengo y hacia donde voy”.
Sonidos que provienen de su “evangelio según el hombre orquesta”, tal y como definió su show antes de arrancarlo, concibiendo aflorar en nuestras cabezas imágenes acústicas de esas a las que nos tiene acostumbrados. No exento de humor, comenzó el lado A de su show, asumiendo un rol sosegado, y adelantando un lado B algo descontrolado.

Redundante pero armonioso en sus bases, y equilibrado pero impetuoso en su facha, jugaba con una dupla de micrófonos en los que en uno grababa su orquesta y en otro puramente cantaba. Momentos tales como el simon intentando entablar una melodía, son los que te hacen pensar en la ternura que transmite esa dulce voz del Martín sosegado.

Ya en el lado B, para nada disimulado en su disfrute, y “presintiendo su (de)lirio” Martín impuso su estandarte de hombre-orquesta, reconociendo sus limitaciones como tal e instigando a todos nosotros, el público, a servirle de coro, con un contracanto que parecía hacerle caso a sus ensayos. Generando nuestras miradas incesantes, Martín logró negociar entre la duda y la certeza de su cerebro, orgasmo, envidia y Sofía.

En síntesis, una noche de plena comunicación, en donde un artista consigue advertir su electrificada complexión, cuyas barreras de entrada nada tienen que ver con el éxito marketinero de su música, sino con la esencia que la misma transmite, contribuyendo a la “experiencia estética” (diría Leonard Zusne) que surge en cada uno de nosotros, al escuchar la simpleza de cada una de sus figuras.

01/06/2007

Quiero saber?

Hoy pensaba si realmente quiero saber. La verdad es que a veces siento
no querer pecar de ignorancia, aunque otras, la ansiedad comienza a
socavar dentro mío, al punto de no entender que es lo que pasa. Y de
eso se trata un poco también… de no entender.
Para qué saber si te extraño. No sé. ¿Simplemente es un detalle que
despertaría más incertidumbre? Hoy no quiero descifrar tus emblemas.
No quiero contestar a tus preguntas, ni entrelazar mis palabras. Quiero
saber si quiero saber. Redundancia? Si.
Es la que me toca hoy al indagar dentro de mis vacilaciones. Es la que
promueve la polisemia que hay dentro mío. Es la que necesito para llegar
al desenlace.
Es la que entiendo para llegar a vos.

bolsa naranja... reciclaje